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¡Saludos a todos los lectores del Grimorio!

Hoy voy a hacer un breve interludio entre la trama de Encuentro y la trama de Abismo para explayarnos un poco en el fantástico Lore de los misteriosos y criptidos Ningen. Este artículo no es sólo útil para los jugadores, que cuando vieron a los Ningen en las cartas no sabían bien de qué se trataban estos seres. También servirá para aquellos que hayan leído el libro El Fin de los Hombres y les haya resultado extraño el momento en el que Firio visitó las Ruinas de Goralan. 

Desde ya les digo: Si no leyeron la novela y no quieren spoilers, ¡no lean esta nota! No son 100% spoilers de la novela en sí, pero les aseguro que todo tiene más sentido si han leído el eBook.

¿Qué son los Ningen?

En principio, en nuestra trama Infernal estas criaturas son los primeros habitantes de los mares. Tal vez los Ningen tengan acceso a ciertos secretos del Universo que nosotros los humanos ignoramos, pero lo cierto es que poseen capacidades y habilidades sobrenaturales. Reyes de los océanos y sin un depredador natural existente que los amenazara, en su juventud se erigieron como los amos del planeta... excepto por el hecho de que no podían salir a la superficie.

Este inconveniente inquietó a los Ningen y los llevó a intentar una y otra vez escapar de su prisión de agua, sin éxito. Durante siglos se sintieron indignos e impuros, desesperados por el increíble y simple límite que tenían sus capacidades. Hasta que llegaron los Humanos.

Ilustración de la carta Eco de los Inmortales, de la mano mágica de Ignis Bruno. Uno de los artes que más me gustan de la expansión... ¡y una de mis cartas favoritas también!

La burla de la Humanidad: el origen de los Sahuagin

Eventualmente, ambas especies entraron en una especie de competencia de cacería: para los humanos era toda una proeza acabar con un Ningen, y al mismo tiempo para los Ningen era un lujo capturar un humano descuidado que se hubiera aventurado en los mares. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que los habitantes de la superficie hicieran uso de su ingenio para sobreponerse sobre los seres marinos. Hasta que los humanos cometieron el más grave de sus errores: se burlaron de los Ningen, pues no podían escapar de su prisión marina.

Enfurecidos, los Reyes del océano acudieron a sus más oscuros y profundos secretos, y para castigar a la humanidad por su burla llevaron los mares hacia ellos. Las inundaciones y las muertes por ahogamiento eran cada vez más frecuentes, hasta que el último poblado ofensor, en su desesperación, rogó a los Ningen por piedad mientras se ahogaban. A cambio de sus vidas, los seres marinos exigieron dos cosas: que los humanos se disculpasen por un lado, y por el otro que jurasen obedecer y venerar a los Ningen para toda la eternidad, reconociendo su superioridad. Al borde de la muerte, los habitantes de la superficie aceptaron.

Cuando la última gota llenó sus pulmones, los Ningen dotaron a los humanos de cuerpos ícticos, con branquias y la capacidad de respirar bajo el agua. Aún podrían volver a la superficie, pero todos se burlarían de ellos y los despreciarían así como ellos se habían burlado de los Ningen. Así nacieron los Sahuagin.

Estatuilla de los Ningen, Ilustración por el maestro LEG Giordano (no, no somos parientes... o sí, pero la verdad ni idea jajaja). Estas estatuillas están talladas en coral, y las utilizaban los Sahuagin del Viejo Imperio para orar a los Ningen... con el resurgir de estos Seres, algunos Sahuagin desempolvaron viejas estatuillas y crearon nuevas.

Los Nuevos Dioses

Un par de milenios más tarde, los Sahuagin habían prosperado y habían construido una civilización que adoraba a los Ningen como Dioses. Nadie se atrevía a oponerse a ellos.

Pero todo cambió cuando aparecieron en lo profundo de los mares unas extrañas criaturas que nunca antes habían existido siquiera en la Tierra. Tenían capacidades igual de místicas que los Ningen; más poderosas incluso. Hablaban entre ellos como si fuesen hermanos, y podían enfrentarse a los Reyes del Mar sin inconvenientes. Estos seres eran PrienaArrionUnederAssinu e Izaros

Tanto Ningen como Sahuagin desconocían su origen. Lo cierto es que estos nuevos habitantes del mar provenían del Inferno, de capas inferiores a la Cuarta Capa (recordemos que en la nota sobre el Plano Infernal se menciona que ésta es la capa de la cual provienen los Demonios). Como se ha mencionado anteriormente, hubo Demonios que cruzaron a la Tierra muchos siglos antes de que ocurriera la Llegada (la cual se describe en el Prólogo de El Fin de los Hombres), como son los casos de Derú e Istenger, por ejemplo. También como se dijo en la nota anteriormente citada, en "el propio cruce de cada Demonio, arrastra consigo criaturas de todas las capas hacia el Plano Terrenal".

Priena y sus hermanos fueron entonces arrastrados por el cruce de algún Demonio, y se encontraron en un mundo hostil sin comprender qué había ocurrido. Pero no sólo encontraron hostilidad: cientos de Sahuagin vieron en ellos la salvación, la posibilidad de escapar del yugo de los Ningen. No tardaron en adorarlos y rogarles que los salvasen. Confundidos por su cruce, los seres del Inferno acabaron por creerse que eran realmente Dioses, y respondieron las plegarias de sus seguidores. De esta manera, los primeros Sahuagin en adorar el Panteón fundaron el Primer Imperio, que junto con sus nuevas deidades se encargaron de derrotar a los Ningen y encerrarlos en prisiones eternas como castigo por su crueldad.

Firio y Goralan

Y aquí llegamos a la parte del artículo en que tenemos unos poquitos spoilers de la novela. Si se acuerdan de lo que transcurre en el último capítulo, "La Fortuna de un Hombre Frustrado", Firio accede a las ruinas del Templo de Goralan (que, les confieso, es un anagrama de "Gran Ola") y ve unos frisos tallados en las paredes:

Allí, figuras humanoides eran atacadas con oleajes y eran ahogadas. Frunció el entrecejo mientras observaba esa morbosa representación al notar que, de las aguas, surgían criaturas con cola y aletas, de características más bestiales. Observó más de cerca y pudo comprender, o quiso comprender, que el agua era una suerte de purificación, un elemento sagrado y transformador.

El Cronista ve representado en el muro nada más y nada menos que el momento en que nacieron los Sahuagin. Y se ve en una situación similar, a punto de ahogarse, e intenta repetir lo que les ocurrió a esos antiguos humanos:

Comprendió levemente el oscuro origen de los Sahuagin y que, si quería sobrevivir, debía reproducir dicho origen… incluso si eso significaba renunciar a su condición de humano.

La Eterna Prisión

Como mencioné en la nota anterior, los Ningen estuvieron encerrados en los rincones más profundos y oscuros de la Tierra, hasta que fueron liberados por los Demonios. 

Cuando emergieron, su sed de venganza fue abrumadora... pero se encontraron con un mundo muy distinto al que habían pertenecido. Los Dioses que los habían destronado habían cedido su supremacía a un ser incluso más poderoso que ellos, el cual se encontraba aletargado.

Los Ningen se aliaron con los Demonios y buscaron el lugar del letargo de Istenger para acabar con él, pero antes de que pudieran encontrarlo, el Dios de las Profundidades despertó de su sopor... al mismo tiempo que los antiguos reyes de los mares sentían cómo algo se fragmentaba en sus viejos dominios: la grieta al Abismo se había abierto.

Abismo

Ahora sí, ¡para la próxima ya nos queda el resumen de la última edición de Viaje a las Profundidades! ¡Estén atentos al Grimorio!

Duilio Giordano Faillaci