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¡Saludos a todos aquellos que os atrevéis a leer el Grimorio del gran Ravel!

Bueno, me dejé llevar un poco con el saludo. ¡Es que estoy muy entusiasmado con la próxima salida de Abismo! El spoiler de los Demonios llegó, y muchos estarán preguntándose por qué la diferencia de nombres entre el lado Terrenal y el lado Infernal. Bien, haremos un paréntesis de las Notas de Firio para hacer un pantallazo a la trama de Viaje a las Profundidades y explicar esto de la doble identidad demoníaca.

Lo primero que debemos narrar es la historia de Kurashaj, necesaria para comprender en dónde estamos parados. Algunos habrán visto el spoiler de la nueva versión de la Puerta en las recientes trivias de la próxima edición, y seguramente habrán notado el vórtice cósmico que gira en torno a ella. Esto se debe a que Kurashaj no es ni más ni menos que una grieta al Abismo, el Plano de existencia más antiguo del Universo, allí donde los Vulkrashurn habitan. No nos explayaremos en los detalles de dicho Plano, sino que nos limitaremos a decir que la presencia de un vórtice en la Tierra no significa nada bueno; ni para los terrícolas, ni para los Vashurn.

La grieta apareció por primera vez hace siglos, cuando un grupo de Demonios llegó a la Tierra enviados como exploradores; entre ellos, Istenger. Al igual que sus pares, fracasó en su cruce, viéndose atrapado en una masa líquida que le dificultaba sus movimientos y sus capacidades. Pero Istenger actuó con celeridad y no tardó en adaptarse a los mares, ganándose consecuentemente el favor de los Sahuagin y sus “Dioses”. En un despliegue de magnificencia demoníaca, fundó la ciudad de Usjasu, y se dispuso a convertirla en la urbe más poderosa de las Profundidades. Así nació nuestro Imperio Usjasili.

 La llegada de Istenger y la expansión del Imperio están intrínsecamente ligados a la historia de Kurashaj. A medida que la influencia del  Demonio crecía, más lo adoraban los Sahuagin, más se convencía a sí mismo de que también era él un Dios, y más se alejaba de la Senda  que había caminado en un principio… y más grande se hacía la grieta que todo lo consumía. Tanto los Sahuagin del llamado “Viejo  Imperio” ya en decadencia, como así también los Usjasili, intentaron todo para apaciguar a la que consideraban la entrada al inframundo,  sin éxito. En su afán por demostrar su divinidad, Istenger ordenó a Arrion construir una estructura perdurable en torno a la grieta,  más específicamente, una Puerta. Así, daría forma física y real a la creencia de los Sahuagin, y la cerraría para siempre.

 El Dios del Mar hizo uso de toda su fuerza y sus energías, pero Kurashaj demostró ser un contrincante como ningún otro. Izaros y Priena  intentaron auxiliar a Istenger, pero no obtuvieron resultados. Eventualmente, y con un último y colosal esfuerzo, el Demonio pudo cerrar la  grieta… cayendo en consecuencia en el más profundos de los letargos. Ése fue el día que el Viejo Imperio cayó definitivamente, y los  Usjasili ascendieron a la gloria máxima.

 Durante siglos, la Puerta ha permanecido cerrada, cuidada por Uneder y sus cardúmenes de imponentes tiburones. Pero ahora, con la  llegada masiva de los Vashurn a la Tierra, las vibraciones del Plano se han visto agitadas y perturbadas. Kurashaj ha latido, y muchos  Demonios lo han sentido; Gorundar y Torkosság son los más interesados en esto. El Apetito Insaciable, sin embargo, tiene intenciones más  agresivas que sus pares, pues anhela devorar la grieta al Abismo. La causa de que la Puerta haya sido finalmente abierta no es otra que la  insistencia del Vashur del Poder, quien derribó y engullió sus pilares sin que Uneder pudiese detenerlo.

La apertura de las Fauces del Abismo fue presenciada por todos los Demonios más influyentes de las profundidades, pues todos pudieron  percibir que un gran acontecimiento estaba por ocurrir… Kurashaj los “llamó”. Firio también estuvo allí, y fue él quien bautizó al evento  como el “Encuentro”.

Y, finalmente, hemos llegado a nuestros nuevos Demonios. Con Kurashaj abierta y el Abismo expuesto, han ocurrido dos hechos de gran magnitud: por un lado, el despertar de Istenger de su tan prolongado letargo. Esta vez, el Dios del Mar está convencido de que la Puerta en realidad era una extensión de su ser, una manifestación sobrenatural de su verdadero poder, y que era por esa razón que cerrarla lo dejó aletargado. Veremos entonces unos Usjasili totalmente devotos a Kurashaj, ofreciendo todo tipo de dádivas a la grieta que por años aprendieron a temer.

El segundo hecho, más sutil pero mucho más temible, es la irrefrenable pulsión que emitió el Abismo al abrirse. Si la influencia de los Demonios había ya afectado la fauna marina y originado a los Vorriakurn, las nuevas monstruosidades que han surgido a causa de Kurashaj son doblemente más horrorosas y brutales. Y lo que es peor, algunos Demonios inferiores y débiles se han visto grotescamente deformados por este pulso; sus energías y su fuerza de voluntad no han sido suficientes para resistirse, sucumbiendo ante el arcaico y enigmático toque del Abismo.

Ya habrán deducido que si hay Vashurn a los que llaman “Guerrero Cobarde”, “Intelecto Insuficiente”, “Esclava de los Muertos” y “Demonio Mendigo”, de seguro han sido víctimas de la esencia del anitquísimo Plano. Si bien muchos otros han sido afectados también, estos cuatro en particular se han demostrado sumamente violentos… y horripilantes para los Usjasili en particular. Esto se debe a que la nueva forma de esos seres infernales se asemeja en gran medida a una serie de leyendas y mitos que han circulado en el Imperio desde sus inicios.

 

 

Los mitos Sahuagin hablan de una criatura con miles de tentáculos a la que llaman “Zarjish”, enfurecida por haberse visto atrapada en las aguas del mundo. Su deseo de escapar del océano, imposible de ser cumplido, la llevó a propagar la destrucción y la muerte de todo lo que se le cruzara en su camino.

 

Otras leyendas hablaban de “Gyranaj”, cuya mirada era capaz de lograr cosas terribles. El efecto causado por los ojos en la palma de sus manos dependía específicamente de cada individuo que lo contemplaba, pero nadie volvía a ser el mismo luego de hacerlo. Se sumían en una espiral descendiente que acababa irremediablemente con la perdición, cayendo en la demencia o en una eterna esclavitud hacia la bestia.

 

De todos los terrores que acechan el imaginario de los infantes Sahuagin, Qeldanuv es tal vez el más abrumante. Se trata de una masa amorfa, difícil de percibir, y en la cual, según el mito, los Sahuagin quedaban atrapados hasta morir triturados. Encontrarse con el Cieno Reptante era encontrarse con una muerte lenta y silenciosa.

 

El Homicida Sin Rostro era una monstruosidad que, según las historias, atormentaba a los eruditos y estudiosos por haberle privado de sus facciones y sentidos. De acuerdo a las creencias, “Os’vatosh” habría de regresar eventualmente para eliminar la cultura y el conocimiento Usjasili, destruyendo todo a su paso con sus potentes brazos.

 

Es por esto que los Sahuagin no creen que estos seres sean Demonios, privados de su conciencia y voluntad a causa del Abismo, sino las manifestaciones de sus pesadillas más horribles y tenebrosas. Los han bautizado de acuerdo a su imaginario, y están convencidos de que los causantes de su aparición son los “Falsos Dioses”. Y de hecho, algo de razón tienen, pues no son otra cosa que Vashurn después de todo.

 

Duilio Giordano Faillaci